@elMcCoy
Conocí a Alessandro Zanardi en 1998. Era el campeón reinante de CART y se enfilaba a su segundo título en la categoría de autos fórmula estadounidense. Cubrí dos temporadas casi completas de la serie (y muchas más de manera intermitente) y pude entrevistarlo varias veces a lo largo de ese año.
“Alessandro, ¿puedo hacerte una entrevista?”, le dije. “Claro, las que quieras, y te diré porque. Cuando llegué a este país, dejé de ser Alessandro para convertirme en Alex. Tu me llamaste por mi nombre y siempre te voy a dar entrevistas”, me contestó, al tiempo que sonreía. Y así fue.
En 1999 regresó a Fórmula Uno, con una pésima suerte que le dejó peores resultados con Williams. Su mal desempeño le obligó a regresar a América. En 2000, nos rencontramos, en Fontana, California. Él iba como “invitado”, pues estaba en negociaciones con varios equipos para regresar a las pistas.
“Alessandro, ¿te acuerdas de mi?”, pregunté tras un año de no vernos. “Claro, eres mi amigo mexicano”. Le pedí una entrevista y me dijo que no tenía nada que contarme, y lo entendí, pero que si regresaba a la categoría, me daría 30 minutos para platicar de lo que quisiera. Como él no estaba en plan de piloto, un reportero nos tomó unas fotos en el estacionamiento del entonces California Superspeedway.
Al año siguiente regresó a la actividad, con el equipo de Morris Nunn. Nos vimos en la carrera de Monterrey, México, y cumplió su palabra. Me concedió una entrevista de más de media hora, y después nos vimos un par de veces más antes de que viajara a Alemania.
El 15 de septiembre de 2001, aún con el dolor de la tragedia de las Torres Gemelas de Nueva York, la categoría Champ Car se presentó en el óvalo alemán de EuroSpeedway Lausitz. Tras un inicio de temporada de sinsabores, Zanardi lideraba la competencia y se enfilaba al triunfo. Realizó una parada de pits tardía, y al tratar de regresar al óvalo, perdió el control de su auto, para que fuera impactado por Alex Tagliani.
Alessandro perdió ambas piernas debido al accidente, y cuando muchos pensamos que no sabríamos más del italiano, tras una larga recuperación, anunció que regresaría a correr en el Campeonato Mundial de Autos Turismo (WTCC).
El destino permitió que lo volviera a ver, en el Autódromo de Amozoc, Puebla. Tenía prótesis en las piernas y se ayudaba de unos bastones para caminar a su auto. Me coloqué frente a él y fue inevitable que se me escapara una lágrima ante la muestra de valor y coraje de Alessandro.
“¿No te da gusto verme amigo?”, me preguntó mientras abría los brazos. “Claro que sí”, respondí. “Entonces alégrate de que estoy en tu país y dame un abrazo”. Platicamos en un par de ocasiones en el fin de semana y no-sé-de-dónde salió una de las fotos que nos habíamos tomado en California, la firmó y me la dio.
Alessandro compitió varios años en el WTCC, obviamente en un auto con adaptaciones. Sin embargo, dejó de ser un piloto regular y comenzó a participar en ciclismo paralímpico, ganando, en 2011, el Maratón de Nueva York.
Hoy despertamos con una gran noticia. Alessandro sigue siendo un hombre incansable, lleno de bravura y deseos de vivir. El italiano consiguió la medalla de oro en los Juegos Paralímpicos Londres 2012 en la prueba de ciclismo contrarreloj individual H4.
La de Zanardi es una historia de entrega, lucha y tenacidad. Estoy seguro que seguirá ligado a las competencias y al mundo de la velocidad, pero lo más importante, dejando en todos los que lo conocimos y en aquellos que conocen su historia, un legado de superación y vida.

